Ya me equivoco yo, gracias.

Y así lo veo. Prefiero equivocarme yo a que lo hagan por mí. Incluso hasta morir, prefiero morir por una decisión mía que morir a causa de una decisión ajena. Aunque bueno, esa decisión no está dentro de mis planes.

La vida es, aunque algo más serio, como un juego de mesa donde varias personas, cada una en su turno, deciden cómo actuar. Toda decisión tiene unas consecuencias, pero nunca nunca nunca sabrás qué hubiera pasado o cómo hubiera trascurrido la partida si la decisión hubiese sido otra.

Todas las decisiones, por insignificantes que parezcan, cuentan, afectan y llevarán hacia una dirección u otra. Eso si, siempre habrá alrededor un ‘sabio’ que parece estar en posesión de la verdad suprema, que ve más alla y que además tiene como una especie de don para devaluar la importancia de un tema en cuestión, llegando a hacerte sentir incluso hasta ridículo. Curiosamente el que corre el ‘riesgo’ de las consecuencias no suele ser precisamente él. Equivócate tu en tus cosas anda bonico, que ya me equivoco yo por mi.

Somos la consecuencia de nuestras decisiones,
ellas te llevan a donde estás.

Escoger siempre aquella opción que parezca que dará los mejores resultados no siempre es fácil. Pero, igual que somos animales con un instinto, también disponemos de la capacidad de razonar. Eso si, respétate a ti, y respeta a lo que te rodea.

Hacer algo puede salir caro, pero no hacerlo podría ser aún peor. Y viceversa. Porque si lo haces, bien; y si no lo haces, también bien, siempre que la decisión la hayas tomado tu. Ahora bien, ¿y si mañana no estás?; o como decía Kase.O: “nada cambia, si nada cambia”.


Así, casi todo, por no decir todo lo que te pasa, tanto para lo bueno como para lo malo, es ‘culpa’ tuya. En algún momento has debido tomar alguna decisión que te ha llevado ahí. Y nos alegraremos o arrepentiremos de aquella decisión que ha ‘provocado’ esa situación. Pero tampoco te agobies, porque seguramente, y sobre todo si la cosa no ha ido bien, lo volverás a repetir. Aprendemos por repetición.

Decide y no mires demasiado para atrás. La otra opción podría haber sido mucho peor. O mucho mejor.

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Tanto preocuparse por el medioambiente, será que queda otro medio

Si que empieza a tener mala pinta lo del cambio climático ese. Pero.. a mi no me bajes la calefacción que estoy muy a gusto en invierno en manga corta; y voy a seguir yendo en mi coche desde mi puerta hasta el mismo sitio a donde vaya; y dejo correr el agua mientras me ducho en el hotel porque esto ya lo paga el dueño y tiene mucha pasta; y reciclar en realidad para qué, si seguro que eso luego no sirve para nada; y tampoco pasa nada por tirar mis desperdicios en cualquier sitio porque además se da trabajo a gente para que lo limpien; y deja la luz encendida que vuelvo enseguida; y me voy a comprar los pantalones esos desteñidos que aunque no me hacen falta cuestan dos duros; y estoy harto ya de este móvil, me voy a pillar el nuevo que mola mucho más; y ya que estoy en el baño tiro esto por el wc…

Porque si el problema es con el medioambiente, será que aun nos debe quedar otro medio. Y en realidad si, hay otro medio, el de la concienciación individual y colectiva; el de la presión y penalizar a aquellas organizaciones, empresas e instituciones no respetuosas y responsables con el medioambiente y apoyar a las que sí lo son; el de hacernos a la idea de que

para vivir igual o mejor mañana,
tal vez tengamos que
prescindir de ciertas comodidades hoy.

O a estas alturas, tal vez incluso ya para sobrevivir. Este vídeo personalmente me emociona, y me impone:


Los derechos de uno terminan cuando comienzan los de los demás, y estamos limitando a las generaciones futuras (e incluso ya a las presentes) de satisfacer sus necesidades como mínimo igual y con las mismas garantías que lo hacemos ahora.

Y como más vale prevenir que curar, porque nos va a salir mucho más caro arreglar mañana lo que estamos rompiendo hoy, aquí puedes encontrar pequeños actos para proteger tu medio y tu ambiente.