No te fíes ni de tu sombra.. pero menos de tu banco

Esa imagen de tu sucursal bancaria, de tu “banquero consejero” con la que se han criado nuestros abuelos e incluso nuestros padres, ese director de sucursal que podía estar prácticamente toda su vida laboral en la misma sucursal, con el que había un trato cercano y que debido a esa cercanía y ese afecto a las personas éstas depositaban su confianza en el banco a través de él y de esa confianza, y que a su vez él respondía como persona humana que es y con el aprecio que se suele tener hacia las demás personas, ha llegado a su fin. Ahora el director de sucursal, como alto y claro se explicó en uno de los últimos capítulos de “Salvados”, dura un año, dos a lo sumo, y así no se “encariñan” con sus clientes. Bueno ya no solo no se “encariñan” si no que pierden hasta el respeto hacia ellos, presionados a vender y colocar los productos bancarios sea como y a quien sea. O se vende el producto, o te buscas otro trabajo. En este sector no hay productos malos o mejorables, hay “malos vendedores”.

Los bancos se dedican a vendernos sus productos sin piedad ni contemplaciones, sin interesarles qué dinero estás poniendo a su disposición, sin son ahorros para “por si acaso”, para los estudios de tus hijos, si te van a poder hacer falta en un futuro cercano, si te va a quitar el sueño y el hambre ver que has perdido parte esos ahorros que has ido guardando durante toda tu vida… Eso que dice el Banco Santander de “queremos ser tu banco”, lo que quieren es tu dinero sin importarle quién o en qué situación estás o puedas estar al día siguiente.

El último gran escándalo de “robo” y engaño de los bancos a sus clientes está en boca de todos, esas famosas participaciones preferentes. Preferentes. Como para sus clientes “oro”. Unos privilegiados vaya. Producto que han vendido, principalmente, a gente confiada, sin demasiados conocimientos financieros (hay que estudiar una carrera de finanzas, para la vida cotidiana y que no jueguen con tu dinero, y otra para la vida laboral), que precisamente iban buscando un producto seguro para ahorrar y mantener un dinero para cuando les hiciera falta. El banco lo ha vendido como producto seguro y que se podía convertir en dinero en cualquier momento. Pues ni una cosa ni la otra. No es seguro, por mucho que lo avale el banco, y a la vista está su pérdida de valor si te quieres deshacer de ellos ahora mismo, ni es convertible en cualquier momento, sino cuando aparezca otra persona dispuesta a comprártelo. Y hasta entonces, no ves un duro.

La CNMV recomienda a los bancos (porque con los bancos va así, se les recomienda, se les proponen buenas prácticas, pero no se les obliga, no se vayan a enfadar) realizar test de idoneidad a los clientes precisamente para eso, estudiar la idoneidad del producto al cliente. ¿En qué cabeza cabe que personas de más de 70 años están dispuestas a contratar productos a perpetuidad y de riesgo? ¿Esos que llevan toda la vida ahorrando en cada minuto de sus vidas hasta en los aspectos más aparentemente insignificantes? Pues al parecer sí hay bancos que daban estos test a sus “queridos” clientes, pero ya resueltos.

Y por si fuera poco el desamparo y la desesperación, la CNMV considera que se trata de casos puntuales que alrededor de un millón de familias estén sin poder disponer de sus ahorros, y lo que es peor, viendo como pierden valor sin poder hacer nada.

Ahora empiezan los bancos a ofrecer cambiar esas participaciones preferentes como “solución a sus clientes”. OTRA MENTIRA COMO UNA CASA. Los bancos van a “ofrecer”, si no imponer, a los clientes con preferentes cambiar estas por bonos u obligaciones o cualquier otro tipo de activo de riesgo única y exclusivamente porque estos recursos propios, las preferentes, son considerados cada vez más “inútiles” por la Autoridad Bancaria Europea a la hora de calcular los ratios de solvencia de los bancos. O sea, que cuando te dicen que te están buscando una solución, MIENTEN de nuevo, y a los únicos que ese cambio soluciona la papeleta es a ellos, ya que los ahorros seguirán sin poder ser utilizados por sus dueños de manera inmediata o, en caso de extrema necesidad, recuperados pero con pérdidas, a veces posiblemente incluso del 40% o 50%.

¿Eres uno de esos tantos afectados? ¿Cómo lo ves? Y peor aún, ¿cómo te sienta cada vez que un Gobierno “recomienda buenas prácticas” a los bancos, cuando ellos actúan totalmente al revés? Solo espero que si realmente estáis entre los afectados, no necesitéis VUESTRO dinero, al menos en el corto/medio plazo.