¿Miedo a la economía colaborativa?

0010035837Como se viene diciendo, la economía colaborativa ha venido para quedarse. Y gracias a internet creo que no hay lugar a dudas que el intercambio de bienes, servicios, ideas… va a ser cada vez más fácil y rápido.

Sin embargo, hay un factor muy triste y es la continua bajada de salarios y las pérdidas de empleo que hace que familias enteras no lleguen a fin de mes; o que niños, cuyos padres nunca lo hubieran imaginado, hoy pasen hambre; y este tipo de economía mucho más social les abre una gran puerta a poder ver cubiertas ciertas necesidades.

La economía colaborativa se basa principalmente en eso, en colaborar y en compartir, con una ya no tan obligada necesidad de dinero. Y claro, para colaborar y compartir tienes que tener algo para compartir y estar dispuesto a compartirlo, algo que enseñar o que hacer, arreglar… y tener ganas de hacerlo. Yo obtengo algo que necesito y tu obtienes algo que necesitas, que de otra manera posiblemente te hubiera costado mucho más tiempo y dinero conseguirlo, o tal vez ni lo hubieras encontrado. Y ahí entra (o más bien sale) del juego la gente que, digamos, le sobra y mucho el dinero. Y como te sobra el dinero pues para qué vas a trabajar y producir, y mucho menos sin que te paguen (con dinero claro). Para qué trabajar o compartir tu tiempo y tu conocimiento si tienes todo el dinero que necesitas para obtener, tu como persona individual, lo que quieras. Pues mejor, por ejemplo,  jugar al trepidante casino especulativo de apostar en empresas que tal vez inviertan en armas porque va a estallar una guerra, o en alimentos de primera necesidad porque cada vez son más difícil de acceder para la mayoría de la población, o en farmacéuticas que tienen el medicamento mágico para, no curar, sino para mantenerte enfermo toooooda la vida. Y además lo que tienes no lo quieres compartir porque es mi tesoooroo, pues claro, la economía colaborativa es mala.

No comparto, me lo compro.

Con este concepto de compartir conseguimos además una economía mucho más sostenible. Se arregla y reutiliza cualquier cosa, porque seguro que al otro lado de la pantalla del ordenador hay alguien que necesita eso que te lleva estorbando ya un siglo y no sabes qué hacer con el.  Pues ahora puedes darlo, o incluso cederlo y a cambio obtener otra cosa, o servicio (ese agujero en el azulejo de la cocina que necesitas y que tanto miedo te da por si genera en efecto en cadena y te deja sin cocina). Luego ahorramos desperdicios y contaminación. Además, este tipo de economía entre particulares y las herramientas que están provocando su resurgir (porque esto siempre ha existido, ahora de manera más global gracias a las nuevas tecnologías de la comunicación) genera a su vez una confianza entre desconocidos que no tenemos con gente cercana o relativamente conocida (véase la exposición de Javi Creus, muuuuy interesante).


Pero, ¿y qué hacemos con los empleados de, por ejemplo, recogida de basuras debido a ese ahorro en deshechos? Pues se reparte el trabajo entre más personas y menos horas de trabajo, como habría que hacer con muchos de los sectores. Pensemos que lo que gastemos hoy de manera responsable nos lo ahorraremos mañana. Llevamos años reduciendo las horas semanales que dedicamos a trabajar, como para que ahora vengan con recetas sobre trabajar menos días a cambio de… Se dice que las máquinas van a hacer desaparecer el 47% de los empleos en los próximos años; desde fabricación, distribución hasta vete tu a saber. Con lo que o repartimos y mejoramos en el resto de empleos, o que no hablen de pleno empleo ni en broma.

Además, una regulación adecuada de este tipo de economía ya no solo crearía puestos de trabajo, sino que haría aflorar la tan temida y desastrosa (ironíaON) economía sumergida. Esta ausencia de dinero, o menor necesidad de él, conlleva a su vez una menor necesidad de endeudarse (pero esto no se lo digáis a los bancos), funcionar con monedas locales, o incluso nos podemos financiar mediante crowdfunding o crowdinvesting, gente anónima que apuesta por financiar generalmente micro empresas y pequeños negocios e ideas y proyectos que además son los que generan economía real y no especulativa. Otro minipunto para todos.

Habrá sectores y empresas como es normal que se verán afectados pero, ¿y cuándo no ha sido así cada vez que aparece un nuevo producto o servicio o una nueva vía de comercialización o distribución? Solo que parece que cuando el perjudicado es el pequeño comercio no es lo mismo que cuando se toca la cuenta de resultados de las grandes empresas.

Y para l@s interesad@s, aquí un listado de proyectos de Consumo Colaborativo en España.