La Banca Ética no es solo posible

La banca ética no solo es posible sino necesaria, más aun viendo las actuaciones irresponsables de la banca convencional, siendo copartícipe de la crisis actual, con la permisividad de las decisiones políticas; o más bien de las no-decisiones/control político y regulatorio.

banca-eticaLo más lamentable es que tras esta situación y la “necesidad” de rescatar cajas y bancos con dinero de los ciudadanos por los actos irresponsables de aquellos, sigue la sensación de que nada se ha hecho para evitar que situaciones similares vuelvan a ocurrir, desencadenadas por aquellas actuaciones y con las actuales consecuencias, que van desde el aumento de la pobreza y la desnutrición infantil, desahucios indiscriminados, hasta suicidios por estos últimos. No obstante, el cambio empieza siempre en uno mismo.

La gran banca llega incluso a considerar, más que como gasto extraordinario, como gastos recurrentes aquellos que tienen que hacer frente debido a multas por sus malas prácticas, siendo estas sanciones a veces hasta de importes menores al beneficio obtenido. Y encima, dicen sentirse atacados por los reguladores.

Por tanto, es necesaria una banca que, desde dentro, actúe en el ámbito social y medioambiental de manera ética y responsable, y realice su actividad por y para el bien común, sin dejar de lado la necesidad de rentabilidad de la entidad, necesaria para su subsistencia y el desarrollo de su actividad.

Las entidades financieras éticas alimentan una economía más productiva, menos especulativa y normalmente menos rentable económicamente hablando, pero que a su vez asume unos riesgos menores. Y esto se traduce, particularmente en el caso español, entre otras cosas, en un menor ratio de morosidad (véase el Barómetro de las Finanzas Éticas y Solidarias del año 2014) y, al contrario que la banca convencional, la banca ética no ha necesitado ninguna ayuda pública, lo cual demuestra también su solvencia y viabilidad.

Otro ejemplo lo vemos en el banco social Grameen Bank en Bangladesh, especializado en microcréditos, con más de 6 millones de prestatarios, y un índice de devolución de créditos del 97%, siendo el más alto a nivel mundial.


Sin embargo, todo esto no tendría ni sentido ni futuro si no existiera un sector dispuesto a consumir ciertos productos con ciertas características. Y existe. Hay un fuerte apoyo en la creciente exigencia y concienciación ciudadana sobre cómo y para qué fines se usa nuestro dinero diferente a la que estamos acostumbrados, tanto en cuanto al consumo de bienes éticos y sostenibles como hacia una banca más transparente y que aporta al cliente información sobre qué tipo de negocios y proyectos se están financiando con su dinero, hasta tal punto que la llamada banca ética ha multiplicado sus ahorros captados en España por seis entre los años 2008 y 2014.

Y si alguien aun no lo ha hecho y quiere mover su dinero hacia una banca más ética y responsable, aquí hay distintas iniciativas de Banca Ética en España. Espero que os sean de interés.

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