Ya me equivoco yo, gracias.

Y así lo veo. Prefiero equivocarme yo a que lo hagan por mí. Incluso hasta morir, prefiero morir por una decisión mía que morir a causa de una decisión ajena. Aunque bueno, esa decisión no está dentro de mis planes.

La vida es, aunque algo más serio, como un juego de mesa donde varias personas, cada una en su turno, deciden cómo actuar. Toda decisión tiene unas consecuencias, pero nunca nunca nunca sabrás qué hubiera pasado o cómo hubiera trascurrido la partida si la decisión hubiese sido otra.

Todas las decisiones, por insignificantes que parezcan, cuentan, afectan y llevarán hacia una dirección u otra. Eso si, siempre habrá alrededor un ‘sabio’ que parece estar en posesión de la verdad suprema, que ve más alla y que además tiene como una especie de don para devaluar la importancia de un tema en cuestión, llegando a hacerte sentir incluso hasta ridículo. Curiosamente el que corre el ‘riesgo’ de las consecuencias no suele ser precisamente él. Equivócate tu en tus cosas anda bonico, que ya me equivoco yo por mi.

Somos la consecuencia de nuestras decisiones,
ellas te llevan a donde estás.

Escoger siempre aquella opción que parezca que dará los mejores resultados no siempre es fácil. Pero, igual que somos animales con un instinto, también disponemos de la capacidad de razonar. Eso si, respétate a ti, y respeta a lo que te rodea.

Hacer algo puede salir caro, pero no hacerlo podría ser aún peor. Y viceversa. Porque si lo haces, bien; y si no lo haces, también bien, siempre que la decisión la hayas tomado tu. Ahora bien, ¿y si mañana no estás?; o como decía Kase.O: “nada cambia, si nada cambia”.


Así, casi todo, por no decir todo lo que te pasa, tanto para lo bueno como para lo malo, es ‘culpa’ tuya. En algún momento has debido tomar alguna decisión que te ha llevado ahí. Y nos alegraremos o arrepentiremos de aquella decisión que ha ‘provocado’ esa situación. Pero tampoco te agobies, porque seguramente, y sobre todo si la cosa no ha ido bien, lo volverás a repetir. Aprendemos por repetición.

Decide y no mires demasiado para atrás. La otra opción podría haber sido mucho peor. O mucho mejor.

Tanto preocuparse por el medioambiente, será que queda otro medio

Si que empieza a tener mala pinta lo del cambio climático ese. Pero.. a mi no me bajes la calefacción que estoy muy a gusto en invierno en manga corta; y voy a seguir yendo en mi coche desde mi puerta hasta el mismo sitio a donde vaya; y dejo correr el agua mientras me ducho en el hotel porque esto ya lo paga el dueño y tiene mucha pasta; y reciclar en realidad para qué, si seguro que eso luego no sirve para nada; y tampoco pasa nada por tirar mis desperdicios en cualquier sitio porque además se da trabajo a gente para que lo limpien; y deja la luz encendida que vuelvo enseguida; y me voy a comprar los pantalones esos desteñidos que aunque no me hacen falta cuestan dos duros; y estoy harto ya de este móvil, me voy a pillar el nuevo que mola mucho más; y ya que estoy en el baño tiro esto por el wc…

Porque si el problema es con el medioambiente, será que aun nos debe quedar otro medio. Y en realidad si, hay otro medio, el de la concienciación individual y colectiva; el de la presión y penalizar a aquellas organizaciones, empresas e instituciones no respetuosas y responsables con el medioambiente y apoyar a las que sí lo son; el de hacernos a la idea de que

para vivir igual o mejor mañana,
tal vez tengamos que
prescindir de ciertas comodidades hoy.

O a estas alturas, tal vez incluso ya para sobrevivir. Este vídeo personalmente me emociona, y me impone:


Los derechos de uno terminan cuando comienzan los de los demás, y estamos limitando a las generaciones futuras (e incluso ya a las presentes) de satisfacer sus necesidades como mínimo igual y con las mismas garantías que lo hacemos ahora.

Y como más vale prevenir que curar, porque nos va a salir mucho más caro arreglar mañana lo que estamos rompiendo hoy, aquí puedes encontrar pequeños actos para proteger tu medio y tu ambiente.

 

La Banca Ética no es solo posible

La banca ética no solo es posible sino necesaria, más aun viendo las actuaciones irresponsables de la banca convencional, siendo copartícipe de la crisis actual, con la permisividad de las decisiones políticas; o más bien de las no-decisiones/control político y regulatorio.

banca-eticaLo más lamentable es que tras esta situación y la “necesidad” de rescatar cajas y bancos con dinero de los ciudadanos por los actos irresponsables de aquellos, sigue la sensación de que nada se ha hecho para evitar que situaciones similares vuelvan a ocurrir, desencadenadas por aquellas actuaciones y con las actuales consecuencias, que van desde el aumento de la pobreza y la desnutrición infantil, desahucios indiscriminados, hasta suicidios por estos últimos. No obstante, el cambio empieza siempre en uno mismo.

La gran banca llega incluso a considerar, más que como gasto extraordinario, como gastos recurrentes aquellos que tienen que hacer frente debido a multas por sus malas prácticas, siendo estas sanciones a veces hasta de importes menores al beneficio obtenido. Y encima, dicen sentirse atacados por los reguladores.

Por tanto, es necesaria una banca que, desde dentro, actúe en el ámbito social y medioambiental de manera ética y responsable, y realice su actividad por y para el bien común, sin dejar de lado la necesidad de rentabilidad de la entidad, necesaria para su subsistencia y el desarrollo de su actividad.

Las entidades financieras éticas alimentan una economía más productiva, menos especulativa y normalmente menos rentable económicamente hablando, pero que a su vez asume unos riesgos menores. Y esto se traduce, particularmente en el caso español, entre otras cosas, en un menor ratio de morosidad (véase el Barómetro de las Finanzas Éticas y Solidarias del año 2014) y, al contrario que la banca convencional, la banca ética no ha necesitado ninguna ayuda pública, lo cual demuestra también su solvencia y viabilidad.

Otro ejemplo lo vemos en el banco social Grameen Bank en Bangladesh, especializado en microcréditos, con más de 6 millones de prestatarios, y un índice de devolución de créditos del 97%, siendo el más alto a nivel mundial.


Sin embargo, todo esto no tendría ni sentido ni futuro si no existiera un sector dispuesto a consumir ciertos productos con ciertas características. Y existe. Hay un fuerte apoyo en la creciente exigencia y concienciación ciudadana sobre cómo y para qué fines se usa nuestro dinero diferente a la que estamos acostumbrados, tanto en cuanto al consumo de bienes éticos y sostenibles como hacia una banca más transparente y que aporta al cliente información sobre qué tipo de negocios y proyectos se están financiando con su dinero, hasta tal punto que la llamada banca ética ha multiplicado sus ahorros captados en España por seis entre los años 2008 y 2014.

Y si alguien aun no lo ha hecho y quiere mover su dinero hacia una banca más ética y responsable, aquí hay distintas iniciativas de Banca Ética en España. Espero que os sean de interés.

¿Miedo a la economía colaborativa?

0010035837Como se viene diciendo, la economía colaborativa ha venido para quedarse. Y gracias a internet creo que no hay lugar a dudas que el intercambio de bienes, servicios, ideas… va a ser cada vez más fácil y rápido.

Sin embargo, hay un factor muy triste y es la continua bajada de salarios y las pérdidas de empleo que hace que familias enteras no lleguen a fin de mes; o que niños, cuyos padres nunca lo hubieran imaginado, hoy pasen hambre; y este tipo de economía mucho más social les abre una gran puerta a poder ver cubiertas ciertas necesidades.

La economía colaborativa se basa principalmente en eso, en colaborar y en compartir, con una ya no tan obligada necesidad de dinero. Y claro, para colaborar y compartir tienes que tener algo para compartir y estar dispuesto a compartirlo, algo que enseñar o que hacer, arreglar… y tener ganas de hacerlo. Yo obtengo algo que necesito y tu obtienes algo que necesitas, que de otra manera posiblemente te hubiera costado mucho más tiempo y dinero conseguirlo, o tal vez ni lo hubieras encontrado. Y ahí entra (o más bien sale) del juego la gente que, digamos, le sobra y mucho el dinero. Y como te sobra el dinero pues para qué vas a trabajar y producir, y mucho menos sin que te paguen (con dinero claro). Para qué trabajar o compartir tu tiempo y tu conocimiento si tienes todo el dinero que necesitas para obtener, tu como persona individual, lo que quieras. Pues mejor, por ejemplo,  jugar al trepidante casino especulativo de apostar en empresas que tal vez inviertan en armas porque va a estallar una guerra, o en alimentos de primera necesidad porque cada vez son más difícil de acceder para la mayoría de la población, o en farmacéuticas que tienen el medicamento mágico para, no curar, sino para mantenerte enfermo toooooda la vida. Y además lo que tienes no lo quieres compartir porque es mi tesoooroo, pues claro, la economía colaborativa es mala.

No comparto, me lo compro.

Con este concepto de compartir conseguimos además una economía mucho más sostenible. Se arregla y reutiliza cualquier cosa, porque seguro que al otro lado de la pantalla del ordenador hay alguien que necesita eso que te lleva estorbando ya un siglo y no sabes qué hacer con el.  Pues ahora puedes darlo, o incluso cederlo y a cambio obtener otra cosa, o servicio (ese agujero en el azulejo de la cocina que necesitas y que tanto miedo te da por si genera en efecto en cadena y te deja sin cocina). Luego ahorramos desperdicios y contaminación. Además, este tipo de economía entre particulares y las herramientas que están provocando su resurgir (porque esto siempre ha existido, ahora de manera más global gracias a las nuevas tecnologías de la comunicación) genera a su vez una confianza entre desconocidos que no tenemos con gente cercana o relativamente conocida (véase la exposición de Javi Creus, muuuuy interesante).


Pero, ¿y qué hacemos con los empleados de, por ejemplo, recogida de basuras debido a ese ahorro en deshechos? Pues se reparte el trabajo entre más personas y menos horas de trabajo, como habría que hacer con muchos de los sectores. Pensemos que lo que gastemos hoy de manera responsable nos lo ahorraremos mañana. Llevamos años reduciendo las horas semanales que dedicamos a trabajar, como para que ahora vengan con recetas sobre trabajar menos días a cambio de… Se dice que las máquinas van a hacer desaparecer el 47% de los empleos en los próximos años; desde fabricación, distribución hasta vete tu a saber. Con lo que o repartimos y mejoramos en el resto de empleos, o que no hablen de pleno empleo ni en broma.

Además, una regulación adecuada de este tipo de economía ya no solo crearía puestos de trabajo, sino que haría aflorar la tan temida y desastrosa (ironíaON) economía sumergida. Esta ausencia de dinero, o menor necesidad de él, conlleva a su vez una menor necesidad de endeudarse (pero esto no se lo digáis a los bancos), funcionar con monedas locales, o incluso nos podemos financiar mediante crowdfunding o crowdinvesting, gente anónima que apuesta por financiar generalmente micro empresas y pequeños negocios e ideas y proyectos que además son los que generan economía real y no especulativa. Otro minipunto para todos.

Habrá sectores y empresas como es normal que se verán afectados pero, ¿y cuándo no ha sido así cada vez que aparece un nuevo producto o servicio o una nueva vía de comercialización o distribución? Solo que parece que cuando el perjudicado es el pequeño comercio no es lo mismo que cuando se toca la cuenta de resultados de las grandes empresas.

Y para l@s interesad@s, aquí un listado de proyectos de Consumo Colaborativo en España.

El poder ‘heredado’ de crear dinero.

Cuando el “encargado” de crear dinero e introducirlo en el mercado deberían ser los bancos centrales, controlando así el valor de la moneda, la inflación, etc., los que tienen ese “poder” son en realidad los bancos.

Imprimir un billete de 10 euros puede costar unos céntimos de euro, siendo su valor nominal pues eso, 10 euros. La puesta en circulación por su valor nominal (o sea, un billete de 10 euros por 10 euros) aporta un beneficio (10 euros menos los céntimos del coste de creación) que queda en poder del Estado en cuestión para destinarlo, entre otras cosas, a gasto social. Sin embargo, hoy en día esto no funciona así. De hecho, una mínima parte del dinero en circulación son monedas y billetes físicos. La gran mayoría del dinero creado y en circulación es digital.

Cuando un banco concede un préstamo éste crea lo que se llama “dinero comercial”, que a la hora de ser “devuelto” por aquél que pidió el préstamo, es borrado. Pero se ha creado dinero de la nada, el generado por los intereses. Dinero creado además a coste 0. Mucho más rentable incluso que imprimir un billete.

Un negocio como se ve muy rentable, el cual nos ha llevado a una economía actual basada en la deuda. El dinero que manejamos en el día a día es en gran medida procedente de deuda, más aún cuando los salarios no paran de bajar. La gente pide créditos y se endeuda (hay bienes tan esenciales como la vivienda que no se pueden adquirir si no es por medio de una hipoteca), con lo que se introduce dinero en la economía sin control, hasta que en algún momento pues estalla, y cuando esto pasa, la gente se ve aún más obligada a endeudarse más y más, hasta que llegan a un punto de sobreendeudamiento en el que no pueden hacer frente a sus deudas, con lo que se pasa de que los bancos “permitan” endeudarse a todo el mundo, a cortar en seco el acceso al dinero. O sea, permiten el acceso al dinero como quieren, a quienes quieren y cuando ellos quieren.

Con esto los bancos tienen prácticamente poder absoluto de redistribuir, y podríamos decir que directamente distribuir, el dinero. Cuando éste debería ser destinado a inversiones realmente productivas y positivas para la ciudadanía, cuando debería destinarse a seguir financiando a pymes que son el motor real de la economía española, a servicios públicos de calidad como la sanidad, educación, etc., el dinero lo dirigen los bancos a aquellos negocios más rentables para ellos, muchos de ellos derivados de la especulación, como por ejemplo, a inflar los precios de la vivienda. Los bancos, financiando promotoras y concediendo hipotecas sin límite ni control alguno, han contribuido y mucho al disparate de precios de la vivienda de los últimos años, hasta que la burbuja reventó, llegó la gran crisis, y ahora “no hay dinero para nadie”. O a productos financieros complejos, saltándose el proceso tradicional de hacer circular el dinero y crear riqueza a través de la creación de valor por medio de bienes y servicios, con sus correspondientes remuneraciones por el trabajo realizado. Ahora esto no es necesario. A partir únicamente de dinero se pueden obtener beneficios, es decir, necesitas dinero (y ya no solo tu trabajo) para generar beneficios, y, obviamente, cuanto más dinero tengas más beneficios serás capaz de obtener. Esto, creo no hace falta decirlo, no es productivo sino perjudicial para la sociedad.

Recomiendo ver el documental de Positive Money sobre el poder de creación de dinero de la nada, consecuencias y cómo poner freno (subtítulos hasta en 9 idiomas, incluido el español).

La competitividad me confunde

ID-100110356La solución al “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” parece que es seguir bajando los salarios. A mi que me lo expliquen. Tal vez la solución que buscan algunos es que unos cuantos dejemos directamente de vivir, ni por encima ni por debajo de nada.

La justificación a esta bajada de salarios es la tan repetida confianza en el exterior y el aumento de la competitividad de España como país productor y exportador de bienes y servicios, y así de paso también atraer inversión extranjera. Cuanto más barata salga la mano de obra, más baratito le saldrá al empresario tener a un regimiento de trabajadores a su cargo, menores costes de producción y por lo tanto (supuestamente) menores precios de venta.

Por un lado, y como oí decir en unas charlas hace unos días a un miembro de Coop57, “hay trabajadores sin empresarios, pero sin trabajadores no hay empresarios”. A ver si se aplican el cuento y lo tienen en consideración. Sale a cuenta “cuidar” a los trabajadores (y ya no solo salarialmente). Esto hará que la productividad aumente y los productos y servicios sea indirectamente de mayor calidad. Sólo con esto, y sin necesidad de subir los precios, el margen de beneficios aumentaría.

Por otro lado, en cuanto a un aumento de las exportaciones (por aumento en la competitividad debido a la reducción del coste salarial), no sólo depende del coste de los trabajadores, sino también de las demás materias primas (energía, maquinaria..) que, dada la (no)industrialización de nuestro país, hay que importarla, obviamente a un coste mayor, dado que en los países industrializados los costes (entre ellos los de los trabajadores ya que hablamos del tema) no son precisamente como los de España. Y por esto, y otros tantos temas más, dudo que las exportaciones sean la panacea para salir de la crisis.

Yo, como persona, de toda la vida he pensado que sería más competitivo cuanto mejor formado y mayores capacidades tuviera para desempeñar unas determinadas tareas en un determinado puesto de trabajo, y no por una mayor disponibilidad a cobrar menos que los demás (me pregunto si la respuesta que esperan en las entrevistas de trabajo sobre “y por qué tú y no otro” es precisamente esta). Si yo me alimento bien, descanso bien y tengo una formación adecuada, estoy totalmente seguro que rendiré más y mejor que una persona desnutrida y/o enferma y con una formación menos cualificada que la mía, por muy dispuesto que esté éste último a cobrar una miseria que no le permita ni vivir dignamente.

Si en lo que se enfocaran esfuerzos fuera en invertir en una mejor formación a los futuros trabajadores, en una inversión en I+D+i, en energías renovables, en hacer todo lo posible para que los pequeños genios no se vean obligados a irse a otro país donde realmente sentirse realizados y sacar el máximo provecho a su formación… estoy cien por cien seguro que conseguiríamos un país verdaderamente competitivo.

Sin embargo, y a pesar de todo esto, parece que las políticas de reducción de salarios buscando una mayor competitividad son la única salida, y de hecho se están llevando a raja tabla. Ya somos el duodécimo país con mano de obra más barata de la OIT.

En fin, cada vez entiendo menos. No se si estudiar de nuevo la carrera desde el principio a ver si me aclaro, o dedicarme a cobrar por debajo de mis necesidades.

Momento histórico.

Hace unas semanas estuve en un seminario/ponencia de Fernando López Castellano, Profesor Dpto. Economía Aplicada de la Universidad de Granada, y organizado por Economistas sin Fronteras Andalucía, en el que mencionaba la frase que da nombre a este post, y la verdad me quedó grabada, más que nada, porque creo que tiene ‘más razón que un santo’.

En dicha charla/ponencia, magistral por cierto como comentaban por facebook, dio un repaso por la Teoría del Bienestar de Keynes, y cómo a partir de los años 70 y 80 todo ese bienestar logrado se empezó a “desmoronar”. Toda esta tendencia keynesiana perdió el interés entre los círculos de empresarios y políticos.

O nos centramos de una vez en las personas, o, primero, más tardaremos en salir de ésta y, segundo, seguirán “apareciendo” este tipo de crisis que desde años nos enseñan en las universidades que son simplemente ciclos. No son ciclos, son bucles, y hasta que no se implanten soluciones reales no saldremos de ese bucle. Y creo, como bien decía Fernando López Castellano, estamos en un momento histórico, y hay que aprovecharlo. De las generaciones que estamos cogiendo posiciones y las que vienen por detrás, cada vez más concienciadas, depende que de esta salgamos para mejor, o para peor.

Bueno ahí lo dejo. Algo cortito después de tanto tiempo ya sin asomar por aquí. But I’ll be back soon.

No te fíes ni de tu sombra.. pero menos de tu banco

Esa imagen de tu sucursal bancaria, de tu “banquero consejero” con la que se han criado nuestros abuelos e incluso nuestros padres, ese director de sucursal que podía estar prácticamente toda su vida laboral en la misma sucursal, con el que había un trato cercano y que debido a esa cercanía y ese afecto a las personas éstas depositaban su confianza en el banco a través de él y de esa confianza, y que a su vez él respondía como persona humana que es y con el aprecio que se suele tener hacia las demás personas, ha llegado a su fin. Ahora el director de sucursal, como alto y claro se explicó en uno de los últimos capítulos de “Salvados”, dura un año, dos a lo sumo, y así no se “encariñan” con sus clientes. Bueno ya no solo no se “encariñan” si no que pierden hasta el respeto hacia ellos, presionados a vender y colocar los productos bancarios sea como y a quien sea. O se vende el producto, o te buscas otro trabajo. En este sector no hay productos malos o mejorables, hay “malos vendedores”.

Los bancos se dedican a vendernos sus productos sin piedad ni contemplaciones, sin interesarles qué dinero estás poniendo a su disposición, sin son ahorros para “por si acaso”, para los estudios de tus hijos, si te van a poder hacer falta en un futuro cercano, si te va a quitar el sueño y el hambre ver que has perdido parte esos ahorros que has ido guardando durante toda tu vida… Eso que dice el Banco Santander de “queremos ser tu banco”, lo que quieren es tu dinero sin importarle quién o en qué situación estás o puedas estar al día siguiente.

El último gran escándalo de “robo” y engaño de los bancos a sus clientes está en boca de todos, esas famosas participaciones preferentes. Preferentes. Como para sus clientes “oro”. Unos privilegiados vaya. Producto que han vendido, principalmente, a gente confiada, sin demasiados conocimientos financieros (hay que estudiar una carrera de finanzas, para la vida cotidiana y que no jueguen con tu dinero, y otra para la vida laboral), que precisamente iban buscando un producto seguro para ahorrar y mantener un dinero para cuando les hiciera falta. El banco lo ha vendido como producto seguro y que se podía convertir en dinero en cualquier momento. Pues ni una cosa ni la otra. No es seguro, por mucho que lo avale el banco, y a la vista está su pérdida de valor si te quieres deshacer de ellos ahora mismo, ni es convertible en cualquier momento, sino cuando aparezca otra persona dispuesta a comprártelo. Y hasta entonces, no ves un duro.

La CNMV recomienda a los bancos (porque con los bancos va así, se les recomienda, se les proponen buenas prácticas, pero no se les obliga, no se vayan a enfadar) realizar test de idoneidad a los clientes precisamente para eso, estudiar la idoneidad del producto al cliente. ¿En qué cabeza cabe que personas de más de 70 años están dispuestas a contratar productos a perpetuidad y de riesgo? ¿Esos que llevan toda la vida ahorrando en cada minuto de sus vidas hasta en los aspectos más aparentemente insignificantes? Pues al parecer sí hay bancos que daban estos test a sus “queridos” clientes, pero ya resueltos.

Y por si fuera poco el desamparo y la desesperación, la CNMV considera que se trata de casos puntuales que alrededor de un millón de familias estén sin poder disponer de sus ahorros, y lo que es peor, viendo como pierden valor sin poder hacer nada.

Ahora empiezan los bancos a ofrecer cambiar esas participaciones preferentes como “solución a sus clientes”. OTRA MENTIRA COMO UNA CASA. Los bancos van a “ofrecer”, si no imponer, a los clientes con preferentes cambiar estas por bonos u obligaciones o cualquier otro tipo de activo de riesgo única y exclusivamente porque estos recursos propios, las preferentes, son considerados cada vez más “inútiles” por la Autoridad Bancaria Europea a la hora de calcular los ratios de solvencia de los bancos. O sea, que cuando te dicen que te están buscando una solución, MIENTEN de nuevo, y a los únicos que ese cambio soluciona la papeleta es a ellos, ya que los ahorros seguirán sin poder ser utilizados por sus dueños de manera inmediata o, en caso de extrema necesidad, recuperados pero con pérdidas, a veces posiblemente incluso del 40% o 50%.

¿Eres uno de esos tantos afectados? ¿Cómo lo ves? Y peor aún, ¿cómo te sienta cada vez que un Gobierno “recomienda buenas prácticas” a los bancos, cuando ellos actúan totalmente al revés? Solo espero que si realmente estáis entre los afectados, no necesitéis VUESTRO dinero, al menos en el corto/medio plazo.

Sobre el acuerdo agrícola UE – Marruecos

Europa no para de “insinuar” que el problema del estancamiento de la UE viene de los países periféricos, entre los que estan los países mediterráneos. Y, ¿qué hace para que estos países dejen de ser un “lastre”? Aprobar un acuerdo agrícola con Marruecos que favorece únicamente a las grandes empresas productoras de frutas, verduras y hortalizas y dejar de lado a los pequeños agrícolas mediterráneos.

El acuerdo aprobado por el Parlamento Europeo lo que busca es poder adquirir productos agrícolas más baratos, y si puede ser, mucho más baratos, independientemente claro está de que las condiciones laborales en Marruecos sean precarias y la cada vez mayor necesidad que tendrán de sacar agua de donde no hay. Esto obviamente deja a los países mediterráneos en inferioridad de condiciones debido a los sueldos en Marruecos, a la vez que no deja a los agricultores marroquís a avanzar hacia una situación más digna porque perderían esa ventaja competitiva en precios.

Todo esto me resulta un tanto incoherente, cuando en países desarrollados o bloques comerciales de países, como la UE, a la hora de importar productos del exterior suele haber una mayor exigencia en la calidad de estos. Está claro que en los países no mediterráneos de la UE, el tema alimentación no es su fuerte. Y lo peor, no saben lo que se pierden.

Como consecuencia, los agricultores de los países mediterráneos deberán igualarse en precios, por lo tanto en salarios, a Marruecos, o la UE dejará de comprar frutas, verduras y hortalizas a países de la misma UE por otros más baratos pero menos justos.

Y ¿qué pasará cuando países y regiones altamente dependientes del cultivo de la tierra entren en situación crítica? Pues que aparecerá la UE, BCE y FMI al “rescate” imponiendo condiciones durísimas como se está viendo el Grecia. ¿Para esto quiere Europa la unión y el mercado único? Pues no sé, pero los rescates parecen cada vez más inversiones que ayudas, veáse Grecia.

Funcionarios públicos. Tan necesarios y tan irritantes

A veces echamos la culpa de todos los males a los funcionarios, a pesar de que son una parte fundamental del funcionamiento de un país, y casi nos alegramos cuando les bajan o congelan los sueldos ya que parecen los protegidos por parte de cualquier Gobierno (lo cual es totalmente falso, ya sabemos que los grandes protegidos son, y más en los tiempos que corren, las bancos y grandes empresas).

Pero, y voy a contar un caso particular, a veces resultan irritantes, por no decir otra cosa. Resulta que tengo cita con un traumatólogo, para lo cual necesito hacerme primero, y justo el mismo día pero antes de la cita, una radiografía, pero resulta que no me pueden dar cita para la radiografía en ese momento porque los ordenadores no funcionan. Al cabo de unos días, pero días antes de la cita con el traumatólogo, va una persona, porque yo encima no puedo andar, a, en el caso de que ya funcionen los ordenadores, le den una cita para la radiografía, y, ¿qué le dicen? -textualmente- “lo siento no hay citas para ese día, tendrá que ser más adelante”, así, sin más. Pacientemente se le explica el caso, y la solución es, “pues lo siento señora, pero es que no hay cita” …perdone!!? qué parte no ha entendido!?!? Bueno pues después de un rato negociando (que con un funcionario de esta calaña no es tarea fácil) la “gran solución” es: “vaya usted a primera hora e intente que le hagan la radiografía cuanto antes”. Esta es de los que dicen tranquilamente que se ganan sobradamente el sueldo y no creas que decirlo le va a quitar el sueño precisamente.

De corazón que no tengo nada en contra de los funcionarios, tengo familiares y amigos funcionarios y estoy convencido que tanto ellos como otras muchas personas hacen su labor eficientemente, pero cuando se te presentan estos casos, pues te lo vuelves a plantear, ¿por qué esa falta de eficiencia en el sector público? ¿tal vez sí estén un poco mimados por el sistema español? Pues yo creo que en cierto modo si, pero no en cuanto a salarios o incluso horarios, pero sí en efectividad. No creo que aquellos que realicen su labor como es debido pusieran problema alguno en que los trabajadores públicos tuvieran algún tipo de objetivos y que puedan ser sancionados e incluso despedidos como otro trabajador cualquiera.

En definitiva, creo que son tan necesarios los empleos públicos como el control y vigilancia objetiva para que estos sean efectivos. No es mejor tres trabajadores a medio gas y poco resolutivos que dos eficientes. Y con esto no digo que sobren trabajadores públicos, pero sí servicios sociales. Tal vez habría que lograr unos puestos más controlados y más efectivos, y dar cobertura a otros aspectos en los que hay ausencia (ayudas a dependientes, a madres durante los primeros años, etc) que seguro a la larga se logra una población más productiva, precisamente por dejar y facilitar, al menos parcialmente, ciertas “preocupaciones” en manos especializadas.